Solo 11 mujeres en la lista de los CEOS mejor pagados

Entre los doscientos CEO mejor pagados en Estados Unidos apenas hay una decena de mujeres, once en concreto y que encabezaMartine A. Rothblatt, líder de United Therapeutics y considerada la décima CEO mejor pagada según la lista de la consultora Equilar que publica The New York Times.

La siguiente en aparecer en esta lista es la presidenta y CEO de Yahoo, Marissa Mayer, en el puesto número 34. Le siguen Carol M. Meyrowitz, de TJX Companies (puesto 56); Phebe N. Novakovic, de General Dynamics (78); y la presidenta de Hewlett-Packard, Margaret C. Whitman, (95). Después del ecuador de la lista, se incrementa el número de mujeres, comenzando por la presidenta de Lockheed Martin, Marillyn A. Hewson, en el 119, y seguida por Irene B. Rosenfeld, de Mondelez International (146); Virginia M. Rometty, de IBM (148); Mindy F. Grossman, de HSN (157); Ellen J. Kullman, de Dupont (174); e Indra K. Nooyi, de PepsiCo (176).

Son pocas y ganan menos

La desigualdad no viene solo por el exiguo número de mujeres que aparecen en la lista, también vuelve a aparecer la brecha salarial ya que el salario medio de las mujeres en la lista de los 200 directivos es de 15.7 millones de dólares, 1.6 millones menos que el medio para los hombres y el grupo en su conjunto.

Son muy pocas las mujeres en el estudio de Equilar como para llegar a alguna conclusión definitiva sobre el género y los sueldos a nivel directivo. Sin embargo, los hallazgos de toda una gama de economistas que han estudiado los sueldos de los altos ejecutivos indican que la tendencia es que a las mujeres en puestos de alta jerarquía les vaya tan bien como a los hombres en la misma categoría.

Tomado de News Women in Management de la Red de Mujeres Latinoamericanas y del Caribe en Gestión de Organizaciones

Rosie la Remachadora: la verdadera historia que esconde el icono del feminismo

¿Por qué una ilustración de 1942 sigue inspirando al mundo? La mujer del pañuelo de lunares que se arremanga para marcar músculo no nació, precisamente, con la voluntad de empoderar a la mujer.

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Geraldine Doyle, la mujer que inspiró el histórico póster.

Foto: AFP

Hace unos días Beyoncé actualizaba su perfil de Instagram con una imagen cargada de significado. En ella podía verse a la cantante caracterizada como uno de los mayores iconos de empoderamiento reconocidos por la cultura popular, Rosie la Remachadora (Rosie the Riveter, en inglés). La fotografía no iba acompañada de ningún texto pero la carga simbólica era evidente y nada sutil: la poderosa vestida de empoderada, un icono multiplicado al cuadrado. Hasta la fecha ha conseguido 1.240.000 ‘me gusta’ en la red social.

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La imagen de Rosie ha sido absorbida por la cultura popular occidental, pasando a convertirse en una figura ligeramente exenta de significado. Aunque su mensaje está claro, el efecto de la reproducción en cadena (al modo de la lata de sopa de Warhol) ha hecho que su historia se haya distorsionado, para convertirse en un emblema de la mujer trabajadora e independiente. Porque, si hacemos memoria, no siempre ha estado asociada al mismo tipo de empoderamiento femenino que representa en la actualidad.

Las ‘Rosies’: obreras para la Guerra

Pese a tener un nombre propio, Rosie no representa a una sola mujer, sino a miles. A principios de los años 40, coincidiendo con la II Guerra Mundial, muchos hombres estadounidenses abandonaron sus puestos de trabajo para partir al frente. El Gobierno comenzó entonces una potente campaña para convencer a las mujeres de que ocupasen su lugar en las fábricas.

Publicidad y vídeos promocionales apelaban a su incorporación laboral. La maquinaria para introducir a la mujer como mano de obra barata para la guerra fue otro de los bastiones de la propaganda militar estadounidense. Una estrategia que desprendía cinco factores y mensajes clave para conseguir sus objetivos:

1) Apelaba a su deber patriótico: si no trabajaban, más hombres morirían en la guerra.

2) Las animaba a conseguir su propio sueldo, aunque después se documentaron luchas y huelgas de trabajadoras por los bajos salarios.

3) Las mujeres que trabajaban eran glamourosas (por eso se popularizó la imagen de los complementos para el pelo y el maquillaje en sitios de trabajo como fábricas de aviones).

4) Se comparaba el trabajo en las fábricas de la guerra con el trabajo doméstico. El mensaje que desprendían estas campañas era que las mujeres ‘ya tenían todas las habilidades’ para hacerlo porque eran una expertas en las tareas del hogar.

5) Se creó el ‘orgullo de esposa’. La irrupción de las mujeres en el mundo laboral podría haber creado un conflicto con el sexo masculino que no había ido al frente. Para evitar que éste se sintiese amenazado con la idea de que ellos no podían alimentar por sí mismos a su familia, se reforzó el mensaje de que debían apoyar a estas mujeres, tanto si eran mujeres de soldados como si no.

La propaganda fue, de hecho, bastante efectiva: de 1941 a 1945 el porcentaje de mujeres trabajadoras en EEUU subió del 27 al 37%. El 50% de esas mujeres desarrollaron trabajos relacionados con la industria de defensa. Hasta la revista Life les dedicó una portada, en agosto de 1943, con un extenso reportaje fotográfico (se puede ver aquí) de la ‘Rosies’ que levantaron la industria estadounidense.

Sin embargo, el papel femenino en el mercado laboral tenía una fecha límite: el fin de la guerra. En cuanto los combatientes volvieron de la batalla, ellas regresaron a su puesto de amas de casa, por muy eficientes que hubiesen sido en sus puestos de trabajo. Todas perdieron sus privilegios, incluso Wonder Woman, la superheroína que se creó para empoderar a estas mujeres que adquirían el rol de los hombres en combate, abandonó su espíritu independiente después de la guerra. En 1947, el cómic se convirtió en un romance y la joven diosa dejó de ser feminista.

Paradójicamente, con el paso de los años, la imagen más iconográfica de las ‘Rosies’ terminaría convirtiéndose en un emblema feminista.

Rosie Riveter

No existió una ‘Rosie’ única, existieron miles. Fue la masiva entrada al mercado laboral que propició la II Guerra Mundial y la marcha masiva de hombres al frente en EE UU. En la foto, una remachadora en 1944.

Foto: Cordon Press

Rosie, el icono

Dos mujeres (y una canción) son las precursoras de este legado iconográfico que en realidad fue orquestado por el Gobierno de Estados Unidos y agencias publicitarias como J. Walter Thompson. Primero llegó un himno claramente propagandístico: en 1943 se creó la canción Rosie the Riveter, con letra de Redd Evans y John Jacob Loeb e interpretada por artistas como Kay Kyser (el tema incluía versos como Rosie está haciendo historia, trabajando por la victoria, Rosie la Remachadora). La canción hablaba de su novio Charlie, un marine que se había ido al frente y al que Rosie protegía apoyando al país con su trabajo.

Uno de los rostros más reconocidos de la propaganda de EE UU fue Rosie Will Monroe. Una joven de Kentucky que trabajó en una de las fábricas de Michigan y que se encargó de poner su rostro a los vídeos promocionales  interpretando a Rosie the Riveter y reclamando el esfuerzo laboral femenino para ganar la guerra.

Después llegarían las representaciones gráficas. En 1943, The Saturday Evening Postpublicó en una de sus portadas un dibujo de Norman Rockwell protagonizado por una remachadora algo menos ‘glamourosa’ que la Rosie que todo el mundo reconoce. En su tartera aparecería el nombre de Rosie, influenciado posiblemente por la susodicha canción, y pisaba un ejemplar de Mein Kampf de Hitler.

Meses más tarde se popularizaría un póster con fecha anterior: la ilustración que The Westinghouse Power Company encargó a J. Howard Miller para subir la moral de sus trabajadores. Ésta acabaría pasando a la posteridad y a ser una de las más reproducidas del movimiento feminista: la trabajadora con el pañuelo en la cabeza y el brazo flexionado con el puño cerrado con la frase “¡Podemos hacerlo!”. La imagen estaba inspirada en una fotografía de Geraldine Doyle, una trabajadora de una acería de Chicago que por aquel entonces tenía 17 años y que desconoció totalmente la existencia del cartel hasta 1982, cuando lo vio en una revista y se reconoció.

La imagen volvió a cobrar fuerza en los 70 y los 80 con fines feministas y el resto es historia del consumo: del póster pasó a camisetas, chapas, mecheros, llaveros y casi cualquier objeto personalizable.

Fruto de esta absorción de la cultura pop, cabe destacar que Beyoncé no ha sido la única en caracterizarse como Rosie. En 2009 Alexis Bledel (conocida por su papel en la serieGilmore Girls) posó para la revista Glamour imitando al conocido personaje y Pink se vistió como ella en su videoclip Raise your Glass. Incluso la propia Marge Simpson fue portada de la revista UTNE en 2011 con su bandana, su camisa remangada y el puño a la vista: fusión de iconos.

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Alexis Biedel o Marge Simpson han sido retratadas celebrando el empoderamiento femenino.

Foto: Glamour/ UTNE

Paridad en el planeta Lego

Ladrillos rosas, ladrillos azules

Lego lanza una nueva línea de figurines de mujeres científicas tras ser criticado por sexismo

Las nuevas figuras de Lego son mujeres científicas.

Una paleontóloga, una química y una astrónoma. Todas ellas, con sus laboratorios y equipo de investigación, no levantan más de cinco centímetros del suelo. Son las tres novísimas científicas de Lego, un set de muñecos —diseñados por la científica sueca Ellen Kooijman— con el que la compañía quiere cambiar la imagen de empresa sexista que se ha ganado en este 2014. La compañía danesa, que se había destacado desde su fundación en 1934 por tratar al niño como niñ@, lleva un año negro con ataques a sus películas, sus juguetes y especialmente a su línea exclusiva para chicas.

Todo empezó con una carta enviada a la compañía por una niña de siete años el pasado mes de febrero. Charlotte Benjamin se quejaba de que “hay muchos chicos Lego y apenas chicas Lego”, argumentando además que estas muñecas “solo se dedican a estar en casa, ir a la playa y que no tienen trabajos, pero los chicos viven aventuras, trabajan, salvan a gente… incluso nadan con tiburones”. La carta se retuiteó miles de veces y saltó a medios como The Guardian. Incluso inició una petición en la web Change.org que llegó a contar con más de 40.000 firmas para cambiar esta situación. Y cabe comentar que esta nueva línea de juguetes no es una idea original de Lego, sino que nace de la científica Kooijman que envió a la web de la juguetera Lego Ideas su proyecto.

Este año una niña

de siete años protestó

por carta a Lego

Este curso, Lego ha cumplido 40 años en España y convocó para celebrarlo por primera vez una rueda de prensa. Entre el vaivén promocional hubo ocasión para tocar este espinoso tema. César Ridruejo, director general de Lego Iberia, se parapetó tras un estudio de mercado: “Es verdad que antes Lego era más unisex. Estábamos perdiendo una cuota de mercado. Se hicieron muchos estudios antes de sacar Lego Friends”. Estudios que consistieron en seguir en el día a día a las niñas de familias americanas y europeas. Las conclusiones respecto a sus gustos, según Ridruejo: “La amistad, las mascotas y, sobre todo, los detalles, por encima de la construcción”.

Y sin embargo, en su mismo campo, una compañía sueca les quitó la razón. Mojang, autores del tercer videojuego más vendido de la historia,Minecraft (más de 54 millones de copias), devolvieron en el mundo virtual la esencia de esta línea de juguetes. La construcción pura y dura. El usuario tiene como único objetivo construir, demostrar su creatividad. Y eso ha explotado en que jugadores de ambos sexos intentan erigir sus capillas sixtinas para asombro de los internautas. A pesar de que las mujeres pioneras en jugar al Minecraft hayan sufrido el acoso de los usuarios varones, las visitas a la web Minecraft.net, que acumula 7 millones cada mes, revelan un dato esencial: el 58% son mujeres, según cálculos de Google.

Anuncio de Lego de 1981.

Basta una visita virtual a la tienda de Lego Friends, la línea exclusiva de chicas, para ver que esta pasión por el ingenio que Minecraft tomó de Lego ha dejado paso a otros mensajes. Esta web desvela los siguientes eslóganes: “Es un caluroso día y eres la camarera de la cafetería. ¡Asegúrate de tomar buena nota de las órdenes para ganar puntos!”, “¡Conviértete en la mejor estilista en el famoso salón de belleza Mariposa!”, “¡Cambia la imagen de las amigas de Lego Friends para que se parezcan entre sí!”. Aunque la compañía recuerda que también existe en Friends una chica científica con su laboratorio. Pero admite que hay muchas menos profesiones y que el enfoque no está en la construcción. Su director general en España justifica esta estrategia con el éxito: “Creo que hemos dado bastante en el clavo. La línea Lego Friends está creciendo de manera importante”.

La preocupación por este mensaje en las áreas más aparentemente ligeras de la vida, las del ocio, está viviendo un gran auge. En los videojuegos, la primera industria cultural del mundo en facturación, críticas culturales como la canadiense Anita Sarkeesian (Ontario, 1984) desgranan desde YouTube para audiencias millonarias los estereotipos machistas en el medio; y también los de Lego, a la que ha dedicado dos programas. Marvel y DC se han puesto las pilas para crear mujeres alejadas de ese sueño húmedo de adolescentes varones que han plagado las viñetas de superhéroes: y así ha nacido el Thor mujer o la rediseñada Bat-Girl. Y webs como Reel Girl —fundada por la articulista de CNN o Fox News Margot Magowan y con un eslogan pegadizo: “Imaginando la igualdad en el mundo fantástico”— se dedican a rastrear en el género de moda en la cultura, el fantástico, todos los tópicos machistas que plagan cualquier obra, como, por ejemplo, la película de Lego, un éxito que recaudó casi 350 millones de euros con un presupuesto de menos de 45.

La división española reconoce

que los juguetes de la compañía

danesa eran antes más unisex

Pero lo curioso es que todo este debate no hubiera salpicado al titán danés hace tres décadas. Salto en el tiempo a 1981. Rachel Giordano, una modelo infantil de anuncios norteamericana, posaba con vaqueros y camiseta en un anuncio con el titular: Lo que es eshermoso (What it is is beautiful). En él se leía este eslogan: “Los kit universales de construcción Lego ayudarán a tus niños a descubrir algo muy, muy especial: a sí mismos”. La web Womenyoushouldknow entrevistó a Giordano, ahora una médica de 37 años, y la exmodelo lo tiene claro: “Los niños no han cambiado, pero los adultos que los buscan como clientes sí lo han hecho… ¿Qué tenemos que perder, amén de los estereotipos?”. Luego, al preguntarle a Ridruejo, director general de Lego España, por el tópico rosa-azul usado para diferenciar la línea Friends, responde: “No es exactamente rosa, es morado”.

Lista abierta de pecados de la vida móvil

Por: Karelia Vázquez | 11 de febrero de 2014

Tel[efono

© Gloria Rodríguez

La mala educación siempre existió, nadie ha dado por abolidas las reglas de urbanidad pero con la llegada de los dispositivos móviles e interactivos, léase smartphones y tabletas, las antiguas normas de cortesía y convivencia se han relajado. Algunas han desaparecido o se consideran una conducta vintage o un comportamiento exótico.

Es un asunto universal. La revista TIME reblogeó un post de Techlicious llamado 5 Annoying Tech Habits that Need to Stop que enumeraba cinco acciones que antes se consideraban propias de personas mal educadas y que ahora, por obra y gracia de la tecnología, se toleran con gracia y soltura.

Cierto que en los primeros años de vida digital estuviéramos extasiados con nuestrosgadgtes, el wifi, Internet, las cámaras … y la euforia de la vida móvil nos hizo perdonarlo todo, pero a estas alturas del partido ya es hora de empezar a quejarnos, o  de pensar que quizás a mi vecino de asiento en el autobús no le interesa la conversación que mantengo con mi madre mientras lo miro a los ojos, no por nada, sino porque lo tengo enfrente y es imposible mirar a otro lado.

El autor del post de Techlicious propone estos cinco malos hábitos tecnológicos como candidatos definitivos a la hoguera. Veamos:

1. Conversaciones en voz alta con público

Esta puede ocurrir en dos versiones, con el teléfono pegado a la oreja y chillando al modo clásico, o en su versión de alto ejecutivo estresado y paranoico, que no pega el móvil a su cerebro por si el cáncer y grita moviendo los brazos y la cabeza Ayer me he tropezado con este ejemplar en un supermercado. Este tipo de conversaciones no se detiene ni siquiera cuando la gente sube al autobús o entra en un ascensor. Conozco a una persona que escribe una novela con fragmentos de conversaciones telefónicas escuchadas al azar. Al menos servirán para hacer literatura.

2. Hacer fotos con una tableta

Según el autor, a pesar de los esfuerzos de Apple por hacerlo pasar como normal, nunca se debe hacer una foto con una tableta. «Parecerás un tonto», asegura. Su argumento es que las cámaras en las tabletas existen para darle dos usos: Skype y Facetime, y hacer fotografías no es uno de ellos. Es cierto que es mucho más intrusivo hacer una foto con una tableta, los teléfonos son más pequeños y discretos. Pero en este punto tengo dudas razonables.

3. Acaparar la banda ancha de una red wifi pública

Las redes wireless de sitios como McDonald’s o Starbucks son patrimonio de la humanidad, y así deben ser tratadas. Todo el que suele viajar al extranjero y no lleva un teléfono de empresa sabe lo que significa encontrar un wifi gratuito en su camino. Pues es una falta de cortesía gigantesca usarla para ver en streaming el capítulo de una serie mientras te bebes tranquilamente un Tall Capuccino. La velocidad se reducirá a la mitad para el resto.

4. Compartir fotos sin permiso de los implicados

Esto es obvio, y no merece comentarios

5. Enviar Whatsapps o SMS que pueden esperar durante una conversación cara a cara

Es una manera rápida de decir que te estás aburriendo y que preferirías estar en cualquier otro sitio. Ya puede uno buscar cualquier excusa, el otro mientras espera que termines es lo que está pensando. Hay otra versión todavía peor, cuando la conversación transcurre entre varias personas y se empiezan a Whatsapear dos de ellas, a veces sobre algún tema que se está discutiendo en grupo. ¡Ayy cómo somos!

Antigurú también ha hecho su lista de pecados capitales.

  • Caminar por las calles y las aceras mientras se consulta el teléfono

Es peligroso, no solo para ti que puedes chocar con una farola o ser atropellado, sino para el resto de la humanidad que puede chocar contigo. Hay cifras: Más de la mitad (53%) de los propietarios de un teléfono móvil han tenido un tropezón o un choque con una persona u objeto por caminar  mirando el teléfono, según una encuesta realizada por una operadora estadounidense de telefonía. Otro estudio de la Universidad Estatal de Ohio en Estados Unidos afirma que las personas heridas y atendidas en los servicios de urgencias y que reconocen que iban distraídas con el móvil se han duplicado desde 2005 hasta la fecha. Un asunto del que ya hablamos en Antigurú.

  • Seguir mirando fotos en un teléfono si solo te han enseñado una

El móvil es un dispositivo personal e intransferible como el DNI. También sabemos que alberga bacterias, fluidos varios y secretos de estado. Si alguien te acerca su teléfono para enseñarte una foto, por favor abstente de seguir deslizando tu dedo por la pantalla para ver las siguientes. Estás metiendo las narices en su vida privada y cometes un abuso de confianza en toda regla. Si el propietario del teléfono quiere, te enseñará otras fotos, pero hasta entonces mantén las manos quietas, aunque te tengas que sentar encima de ellas.

  • Mirar a la pantalla ajena cuando llega una notificación, mirar a la pantalla ajena cuando su dueño está metiendo la contraseña. En general, mirar a la pantalla ajena

Es la versión moderna de la vieja del visillo. ¿Qué se te ha perdido en la pantalla de al lado?

  • Monopolizar el enchufe en los bares

Aceptamos que luches a brazo partido por quedarte con la mesa más cercana al enchufe, pero una vez que hayas cargado el teléfono déjalo libre que, te puedo asegurar, que más de uno estará esperando. Si el teléfono ya ha pasado el 60% de carga es deseable que cedas el enchufe al siguiente. Soy consciente de que esto último es más generosidad y altruismo que cortesía y vida real.

  • Una vez iniciada una conversación dejar al otro colgado en Whatsapp

En la vida analógica no hay dudas de que esto te daría problemas. Contesta «sí» , «no», «no sé», manda cualquier cosa, aunque sea la mierda con ojos, pero da señales de vida.

  • Usar más emoticonos que palabras  en los mensajes

La mayoría de nosotros somos animales racionales que dominamos un idioma bastante más preciso que el paquete de emojis que todos conocemos. Está bien tirar de muñecos para evitar exponernos en una situación incómoda o para tantear el terreno, pero cumplidos los quince años, deberíamos sentirnos más cómodos con las palabras. La cosa va de apoyar nuestro discurso en los emoticonos, no de convertirnos en los reyes de la ambigüedad.

La lista es más larga. Estoy segura. Ponga usted, querido lector, sus pecados o los de sus amigos. Aquí lo perdonamos todos. 

Artículo de Berna Calvit, muy bueno.

La Prensa

Opinión

MATERIA POLÍTICA

Cuando la ignorancia es cuento

Berna Calvit

bdcalvit@cwpanama.net

27/01/2014 – La ignorancia a veces es genuina, otras veces es fingida, cuento. Puede ser inocua, pero también dañina. Se disfraza de tantas maneras que a veces es difícil identificarla. La conmemoración de los 50 años de la heroica gesta del 9 de enero de 1964 atizó la polémica que surgió hace dos años cuando la Asamblea Nacional aprobó, en 15 minutos, eliminar la cátedra (o materia) escolar “Historia de las Relaciones de Panamá con los Estados Unidos”.
El artículo 8A de la nueva ley divide la asignatura Historia de Panamá en cuatro períodos; el período republicano en dos áreas temáticas, Historia departamental e Historia republicana. No sé si para evitar lo relativo a nuestras luchas para recuperar nuestra soberanía en la zona del Canal hayan sido capaces hasta de haber considerado cubrir la historia de Panamá solo hasta el 2 de noviembre de 1903 y brincar hasta 2009 por aquello de “más en 4 que en 40”.
La antipatriótica iniciativa legislativa, impulsada por la diputada Dalia Bernal de Cambio Democrático (CD), convirtió en difunta la Ley 31 del 29 de enero de 1963.
Leí, con asombro, en la exposición de motivos de la diputada Bernal, que recomiendo leer, quela Universidad de Panamá (¿será posible?) a través de la Comisión de Reformas de los programas de historia de Panamá aprobó “actualizar la historia de Panamá…”. Al preguntar un periodista al Presidente, durante un acto de conmemoración del 9 de enero, sobre el “ajuste” en la ley, expresó su acuerdo con el “historicidio”, porque “lo único que hace es seguir creando tensiones”. ¿Se habrá eliminado de la historia de Estados Unidos, –para complacer a los estadounidenses que resintieron (y siguen resintiendo)– que Panamá, este minúsculo país en tamaño, logró recuperar todo lo que estuvo bajo la autoridad estadounidense hasta la firma de los Tratados Torrijos-Carter? En este sentido son ignorantes los que aprobaron este adefesio “para que se ajuste a nuestra realidad”.
¿Cuál realidad? ¿Qué porque ahora somos dueños de todo el territorio nacional pierde valor el triunfo que tanto costó alcanzar? ¿Borraría Estados Unidos su lucha de independencia contra Inglaterra para no “crear tensiones” con los ingleses? Claro que no. Se dice que los hechos históricos se manipulan según convenga pero, sin necesidad de ser historiadora, los argumentos para el “historicidio” los considero ignorancia mayúscula y dañina para la dignidad y la historia de nuestro país.
En Davos, el Presidente habló sobre reformar la Constitución “porque es de corte militarista” y acortar el período de reelección; sorprendida por lo del “corte militarista”, consulté a varios juristas distinguidos que me confirmaron que las reformas a las que fue sometida la Constitución eliminaron lo que de militarista tenía. ¿Es genuina la ignorancia presidencial en este aspecto? Si lo es o no, dejó de tener importancia porque lo importante es que confirma que cambiar la Constitución está en su agenda por razones obvias que explican el abierto apoyo, hasta con recursos estatales, al candidato oficial y a los candidatos oficialistas; el triunfo permitiría modificar la Constitución para que el presidente actual aspire nuevamente a la presidencia en 2019 que, con una asamblea sumisa y mayoritaria, sería “bisté de dos vueltas”.
Ser político y miembro activo de algún partido, y ser ciudadano independiente “sin hacha que amolar”, interesado en los hechos que determinan el rumbo de su país son dos cosas muy diferentes. Esa diferencia que no la entienden, o no les conviene aceptar los que rechazan las críticas adversas de los ciudadanos independientes la descalifican encasillándolos en algún partido de oposición. Y se equivocan. Los derechos ciudadanos nos dan derecho a opinar sobre las políticas del Estado, los políticos en el poder y sobre los que aspiran a ganarlo. Entre las lecturas que me sirven para darle forma a mis pensamientos, estas palabras del famoso dramaturgo y poeta alemán Bertolt Brecht refuerzan mi convicción de que todo buen ciudadano debe interesarse en la política: “El peor analfabeto es el analfabeto político. No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos. No sabe que el costo de la vida, el precio de las alubias (porotos, en Panamá), el pan, la harina, el vestido, el zapato y los remedios, dependen de las decisiones políticas. El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política. No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado y el peor de todos los bandidos, que es el político corrupto…”.
Hay ignorantes inofensivos; algunos lo son en algunos aspectos, generalmente por falta de educación. Pero también hay ignorantes peligrosos. Y como agravante, que con poder, a pesar de los estragos que causan se riegan como la mala hierba, porque encuentran tierra fértil en el analfabetismo político al que conducen el desengaño repetido, las promesas incumplidas. Hoy es el gobierno actual el que motiva mi escrito. Ayer pensé igual que hoy, y mañana, si sigo por estos lares, mi forma de pensar será la misma porque, aunque ignorante de muchas cosas, elijo no ser analfabeta política. Y porque creo, como Confucio, que “Ningún hombre debería tratar de obtener beneficio a costa de la ignorancia de otra persona”.

Artículo recomendado. Me encanta esta bloguera!

«No te deseo ningún mal pero ojalá seas la amiga sin Whatsapp»*

Por: Karelia Vázquez | 16 de enero de 2014

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© Gloria Rodríguez

Hace muchos años me apunté a este grupo de Facebook y ahora como si de una profecía se tratase me he convertido de la noche a la mañana en «la amiga sin Whatsapp«. La única. The only one.

Quedarse sin Whatsapp es caer en desgracia. De repente dejas de existir, te pierdes en el limbo en el que flota la gente sin Whatsapp. Sí, ese limbo existe. Llevo diez días ahí -no es un experimento Antigurú aunque algunos así lo crean-, es que finalmente me han robado el teléfono. Tengo Ipad, ordenador, estoy en Facebook, en Twitter, enInstagram, pero todo da igual. Sin móvil no hay Whatsapp.

He intentado ponerme en modo Zen, mística y espiritual, para disfrutar de las ventajas que algunos encuentran en el silencio que lo acompaña a uno a todas partes cuando renuncia -o las circunstancias le hacen renunciar- a la mensajería instantánea, y la verdad, hasta hoy no las he encontrado. No percibo el cielo más azul, no escucho cantar a los pájaros, tampoco disfruto como nunca antes de los pequeños detalles de la vida. Para qué nos vamos a engañar, ahora mismo mataría por tener el síndrome de la vibración fantasma(esa falsa sensación de que te está entrando un mensaje).

Y no es que tenga mono de Whatsapp. Eso nunca. Sino que como cualquier ser humano soy un animal social, y mi vida social, como la de muchos homo sapiens de la primera década del siglo XXI que habita el mundo occidental transcurre enWhatsapp. Ya no es suficiente con estar conectado a Internet. Necesitamos un sistema de mensajería instantánea gratuito (o casi) donde también estén todos tus amigos, conocidos y enemigos (o casi).

Así que me he dedicado a documentar lo que ha quedado de mi vida social después del naufragio. A saber:

  • Pertenecía de un modo activo y con mayor o menor orgullo a unos seis grupos de Whatsapp con los que interactuaba como promedio tres veces por semana con períodos intermedios de latencia. Me consta que siguen vivos, que durante mi ausencia se siguen dirimiendo asuntos en esas asambleas, pero ignoro lo que se cuece en ellos. Nadie parece recordar que algún día estuve allí. Nadie siente la necesidad de consultarme nada. Simplemente no estoy.
  • Solía hablar con unos diez amigos de modo individual a lo largo de la semana gracias a Whatsapp. De todos ellos, he vuelto a reanudar la conversación con uno por el chat de Gmail, con otra por mensajes de correo electrónico, con una tercera por mensajes privados de Facebook, con otra por mensajes públicos en el muro de idem, y con un otro par -¡paren rotativas!- por llamadas al teléfono fijo (lo cual supone una muestra infinita de amor). Así que mis interacciones sociales más inmediatas se han visto reducidas en un 40% en diez días sin Whatsapp. Eso sí, he de reconocer que el otro 60% ha dado muestras de tesón y creatividad por mantener el contacto.
  • Mis conversaciones sin Whatsapp son cortas y se refieren a temas concretos. De hecho no las definiría como conversaciones, son contactos. Se ha acabado la cháchara virtual. Fuera de Whatsapp la gente es increíblemente eficaz y productiva, y va a lo suyo.
  • No he vuelto a utilizar un emoji. Yo no lo he enviado por razones obvias y nadie me lo ha enviado a mi. Los emojis son los comodines de la comunicación no verbal. Sin ellos estamos perdidos. No hay nada que sustituya al guiño ni a la flamenca de Whatsapp, ninguna palabra puede expresar en su totalidad el significado de la mierda con ojos. Sin emojis estamos más solos que la una, ya lo decía esta señora, Mimi Ito, antropologa cultural de la Universidad de California: «La gran ventajade los emojis es su indefinición. Un emoji no significa nada en concreto pero significa todo, es como el saludo de un amigo desde la acera de enfrente. No tienen otra misión que dar una sensación de acompañamiento virtual continuo en el que nos sentimos cómodos y seguros».
  • Además en las dos semanas que llevamos de año ya me he quedado fuera de varias conversaciones analógicas que eran la continuación de otras que nacieron y crecieron en Whatsapp, y de las cuales lo ignoro todo. Sí, lo que pasa en Whatsapp se queda en Whatsapp.

Algunos expertos anglosajones que se mueven entre el mundo de las redes sociales y la autoayuda hablan de los lazy contacts (los contactos que no requieren mucho esfuerzo) y animan a que las relaciones, sobre todo las sentimentales, se construyan sobre una base más sólida. Es decir, que no se mantengan mucho tiempo en un territorio tan cómodo y protegido para todas las partes. Como lazy communications clasifican la mensajería instantánea como Whatsapp, los chats, los SMS, los likes en Facebook … y en general cualquier contacto que no requiera dar la cara, permita cierto grado de ambigüedad y, llegado el caso, emprender una retirada más o menos segura. Aquí os dejo un post del blog Baggage Reclaim que cuenta cómo hacer una dieta de este tipo de contactos. (en Inglés)

No es que crea que haya que bajar a la mina para que el contacto con otra persona tenga valor, pero cuando se está en peligro de exclusión social, y cuando uno no tieneWhatsapp lo está, valora mucho que alguien decida salirse de la corriente y buscarse la vida para comprobar si el otro aún mantiene en orden sus constantes vitales.

Y si al lector que haya llegado hasta aquí le pueda parecer que tengo una relación patológica con la aplicación llamada Whatsapp les dejo varios estudios que aseguran aquíaquí que no hay nada malo en mantener el 50% de la vida social en servicios de mensajería instantánea. No alteran la vida analógica, y ¡ojo! son útiles para no perder el tiempo con el teléfono.

Y aunque al hecho de no tener Whatsapp podría buscarle un giro esnob, algo que me haría parecer una persona interesante y con un intenso mundo interior, yo solo quiero volver a tener un teléfono con Whatsapp porque sí, no sé vivir sin Whatsapp, y porque como tantos otros en este país también recuerdo aquel día como uno de los más angustiosos de mi vida:

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* «No te deseo ningún mal pero ojalá seas la amiga sin Whatsapp» es un grupo de Facebook.

POSDATA: Amigo sin Whatsapp, Amigo caro (Proverbio chino).

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Intimiradas: diarios femeninos en la era digital

ESTEL VILASECA 20 DE NOVIEMBRE DE 2013

 

Lina Sceynius

Foto: Lina Sceynius

La puerta del dormitorio de Lina Scheynius lleva abierta para que te asomes desde 2006. A lo largo de estos siete años ha pasado de ser una modelo anónima a la que le excitaba juguetear con la cámara y compartir sus fotos más íntimas, para convertirse en una artista cotizada. La galería Christophe Guye presentó este otoño su primera exposición en solitario en Europa coincidiendo con el lanzamiento de su quinto libro y los encargos para marcas y publicaciones de primera línea se acumulan en su porfolio.
No está sola. Scheynius representa a una nueva generación de artistas, sobre todo mujeres, que trabajan con sus propias vidas y utilizan internet para darse a conocer. La fotógrafa Florencia Serrot reunió por primera vez en 2011 a algunas de ellas en el proyecto “Girls/Diaries”. “Quería ver como chicas de distintos sitios que se hacen las mismas preguntas ofrecen respuestas visuales diferentes si son de Rusia, China o Barcelona”, nos explica Florencia que también participó en la muestra con sus propios diarios, y prosigue: “Me di cuenta que tenía que documentar este momento en relación a la fotografía y el espacio web, la libertad que suponía sobre todo para las fotógrafas más jóvenes el compartir sus memorias visuales”.

Lina Sceynius

Foto: Lina Sceynius

Lina tiene claro que “internet” ha sido la principal responsable de su desarrollo como artista. Sus imágenes, directas, provocadoras y sin tapujos, empezaron a circular por la red y en 2008 un agente fotográfico la fichó. Aunque en el mundo del arte otras artistas ya habían trabajado el autorretrato como medio de auto-exploración – Nan Goldin es un referente habitual – el contexto cambia. La galería de arte es substituida por la red, en una relación mucho más directa y privada entre artista y espectador.

Scheynius todavía se asombra de “lo rápido que una foto que te hiciste en tu dormitorio puede acabar en el dormitorio de otra persona”. Este arte sin intermediarios ha sido clave según Florencia para la evolución de esta corriente artística. “La web es un espacio abierto, no elitista que permite romper la distancia física de acceso que implica el libro o la galería. Además la fotógrafa elige el material que enseña, no hay mediadores”.

La auto-edición se ha convertido en la prolongación más allá de la red del trabajo que realizan estas fotógrafas. “Quería crear libros bonitos y baratos que no ocuparan mucho espacio”, explica Lina en su web. La fotógrafa lanzó su primera publicación en mayo de 2008, en una tirada de 400 ejemplares numerados y firmados a la venta exclusivamente a través de su página. Se agotó a las pocas semanas, al igual que las tres que le siguieron.

Uno de los temas principales en el trabajo de Lina Scheynius reside en mostrar todo aquello que de forma natural no enseñaríamos, esa intimidad que la mayoría guardamos a puerta cerrada. Piel, mucha piel. Momentos de pasión e incluso escenas de cama. Las imágenes junto a sus novios, “Me encanta fotografiar a los hombres que quiero”, nos confiesa, muestran un alto grado de exposición: “A veces me parece duro estar expuesta, y a veces desearía no haber publicado ninguna de esas fotografías. Pero esos son momentos pequeños de duda que acechan pero luego se esfuman. Publicar ciertas imágenes implica coraje, y eso forma parte del juego”.

La piel es uno de los denominadores comunes en esta tendencia fotográfica.Silvia Conde fundó en 2011 un grupo de Flickr llamado “Soft Skin” desde el que agrupa todas las fotos que le gustan. Fotografías de “belleza y sensibilidad hechas la mayoría por artistas amateurs que tienen muchas ganas y capturan las imágenes por puro placer.” nos cuenta. Ahora “Soft Skin” es también un fanzine que Silvia edita con una selección de las mejores fotografías que va recopilando.

¿Pero qué impulsa a todas estas chicas a compartir sus intimidades?Florencia tiene una respuesta: “Creo que las chicas que trabajan con la fotografía de esta manera lo hacen para responder preguntas sobre la identidad, el cómo cambian las personas que tienen alrededor, los amantes, el cuerpo, los lugares…es una forma de entender quién eres y hacia dónde te diriges. La vida es maravillosa y está plagada de belleza en el día a día”, Silvia añade que “no es sólo un medio de expresión, sino también un ejercicio de descubrimiento”. Cuando le preguntamos a Lina qué ha aprendido de ella misma haciendo los diarios responde: “Es una gran pregunta, y no estoy segura si tengo la respuesta todavía”.

Lina Sceynius

Foto: Lina Sceynius

Lina Sceynius

Foto: Lina Sceynius

Girls Diaries Florencia Serrot

La fotógrafa Florencia Serrot reunió a distintas fotógrafas en el proyecto «Girls Diaries».

Foto: Florencia Serrot

El País 20 de noviembre de 2003

¿HACIA DÓNDE NOS LLEVARÁ LA VIDA

ESCRITOS DE VIAJE

Imaginar las maravillas del mundo, emprender nuestro viaje para descubrirlas, explorar lugares lejanos, moverse al compás de una ciudad del extranjero, compartir instantes de nuestras vidas para, finalmente, volver a casa. La vida es un viaje inesperado. Nunca sabemos hacia dónde puede llevarnos.

Cada viaje es una aventura, cada destino una experiencia nueva. Impregnado de memorias, y siguiéndonos cual sombra, nuestro equipaje nos llama a conquistar nuevos horizontes. Los viajeros actuales, como los de antaño, poseen esa capacidad de asombro y espíritu viajero que tiñe de colores vibrantes cada viaje.